domingo, 3 de abril de 2016


La lluvia que no cesa 

Esta lluvia que no cesa...
empapa los retales de los sueños
que flotan en nuestras aisladas anochecidas,

Y no cesa, llueve y sigue lloviendo,
abriendo surcos en la noche,
tallando las agallas de los locos,
en la carne argenta de sus lunas;


Llovizna  afligida que a gotas resbala
sobre los insondables intersticios que se anidan 
en los sueños índigos de este amor desventurado,


Y no cesa la lluvia, no desmaya, sigue muda, sorda, ciega,
vibrando en la tenue brisa de nuestros sentidos,
arrebujada en la cúpula de los días y de los locos.


Vibra, la lluvia vibra, sigue viva, palpita, prevalece,
en tu silente corazón, en tus ojos, en los míos,
y en las laderas encumbradas de nuestra sin razón.


Y así seguimos, mudos, sordos, ciegos,
ensimismados en lo mismo, en las lágrimas, en la lluvia,
en la ansiedad perenne, en la ignominia,
mientras el tiempo sigue su marcha, ...inexorable.


Leopoldo Peña del Bosque 


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