sábado, 27 de junio de 2015




Estas líneas que voy a leer 
son de un poema dedicado a mi madre.
Quisiera.. que le pusiéramos el corazón y el alma,
pues cada palabra tiene su propio palpitar.


Pero antes me parece conveniente 
hacerles una aclaración:
Su contenido lo separé en dos partes 
para una fácil comprensión;


La segunda parte
es una secuencia de la primera,
lo que significa que las dos 
tienen una profunda relación.


¡Querida Madre!

Desde el día que nací 
comenzaste a tejer 
con sumo cuidado,
y cuántos desvelos, 
mi inquieta niñez.


Vigilante siempre estabas 
de cada paso que daba 
para no dejarme caer.


Con amor, esmero 
y mucha dedicación 
te levantabas alegremente 
todas las mañanas
para acompañarme cada día 
y así me viste crecer.


El hecho de que hoy yo sea 
toda una mujer,
no ha sido motivo 
para que cambies,
siempre eres la misma de ayer.


Pues te sigues levantando 
en las mañanas muy temprano,
cuando comienza el amanecer.
¡Bendita costumbre 
que aún no has decidido romper!


Infinitas Gracias Mamá...

No hay riqueza en el mundo
que pueda recompensar 
tu entrega generosa,
esa mirada de bondad,
y ese dar siempre 
sin nada esperar.


SECUENCIA 

Inspirada en el Salmo 139


El Señor ha creado mis entrañas
y me ha tejido en el seno materno.
Él me conoce hasta el fondo de mi alma,
sus ojos ven mis acciones,
no desconoce mis sueños.
Calculados estaban mis días 
antes que llegase el primero.
antes de que yo naciera,
y de manera oculta
El Señor ha engendrado en mi vida
un gran espíritu maternal.


Con el pasar de los años 
Él me preparaba sabiamente 
para que yo realizara 
una misión muy especial.


A través de la llegada 
de mi madrina espiritual
visualicé y comprendí 
el valor tan inmenso de una mamá.


De alegría se llenó mi alma
y mis ojos se abrieron.
Poco a poco mi madre 
se convierte en mi madre hija
y yo en su hija-madre de corazón.


Mis vestiduras han cambiado,
Él Señor, cultiva en mí 
el valor de la paciencia y 
el don de su Amor 
que son indispensables
para cuidar de mi madre-hija.


Mi pequeña hija 
se siente débil
ya está cansada de tanto andar;
apóyate y refúgiate en mí  querida mamá,
pues llegó la hora de corresponder 
con amor, paciencia y esmero 
tu propia dedicación.


Qué importa 
si tu memoria se esconde 
a causa del paso de los años,
yo estoy aquí 
para refrescar tu memoria 
cuando quieras preguntarme 
por lo que involuntariamente llegaste a olvidar.


Muchas cosas quedan por decir,
pero te las diré con los cuidados
que a diario te hablarán por mí.


Con Mucho Amor  
Para Ti Mamá
Mayo 31 de 2010



Amapola
D.L.B.M

                                       

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